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Quemas prescritas para reducir el riesgo de incendios forestales

El Programa de Quemas del proyecto Fuego y Biodiversidad apuesta por el uso del fuego controlado como herramienta de gestión forestal dentro del Espacio Natural Protegido (ENP) de la Alta Garrotxa.

La Alta Garrotxa es un territorio con una orografía compleja en el que el abandono de las actividades agrícolas y ganaderas durante las últimas décadas ha favorecido el crecimiento continuo de la masa forestal. Actualmente, el bosque denso predomina en aproximadamente el 90 % de la superficie, mientras que los espacios abiertos han ido desapareciendo progresivamente hasta representar solo el 3,5 % del territorio. Esta evolución ha incrementado la vulnerabilidad del territorio frente a los grandes incendios forestales.

Ante esta situación, el proyecto Fuego y Biodiversidad incluye un Programa de Quemas Prescritas como estrategia de gestión del territorio inspirada en soluciones basadas de la naturaleza.

Mediante el uso controlado del fuego, el proyecto quiere recuperar zonas abiertas de alto valor ecológico y reducir la continuidad del combustible vegetal, con el objetivo de reforzar la resiliencia del espacio natural frente a la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y, sobre todo, la amenaza creciente de los grandes incendios forestales (GIF).

“Las quemas prescritas son una herramienta clave para gestionar el riesgo de incendio, ya que, como solución basada en la naturaleza, permiten utilizar el fuego de manera controlada para reducir la acumulación de combustible vegetal y contribuir a la recuperación de espacios abiertos, porque, en esencia, el fuego actúa como factor de renovación y dinamización de la vegetación, así como de generación de hábitats que favorecen la biodiversidad”, destaca Helena Ballart, técnica del proyecto y responsable del área de Paisajes Resilientes en la Fundación Pau Costa.

El programa ha identificado 22 parcelas, con una superficie total aproximada de 330 hectáreas, donde se prevé aplicar de forma programada el uso controlado del fuego durante los próximos ocho años. La selección se ha hecho teniendo en cuenta criterios como la viabilidad técnica, la seguridad, el mantenimiento de espacios abiertos y la posibilidad de continuidad con actividades como el pastoreo. Además, en el marco del proyecto se llevarán a cabo pruebas piloto para realizar un seguimiento del impacto de las quemas y poder mejorar la aplicación de esta práctica.

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Paisatge de l’Espai Natural Protegit (ENP) a l’Alta Garrotxa. Imatge d’Estel Batlle

Con esta estrategia se pretende recuperar un paisaje en mosaico, con la combinación de bosques, prados y cultivos, para reducir el riesgo de incendio y mejorar la diversidad de hábitats. Mantener estos espacios abiertos favorecerá a especies de interés como la tórtola europea, el lepidóptero Euplagia quadripunctaria y muchas otras especies de fauna, como rapaces y aves típicas de espacios abiertos.

La gestión también prevé combinar las quemas con el pastoreo extensivo para garantizar el mantenimiento de los espacios abiertos a largo plazo.

“El proyecto busca establecer sinergias con explotaciones ganaderas locales para que los rebaños contribuyan al mantenimiento de los espacios abiertos después de las quemas. En el caso de pastar en zonas estratégicas —es decir, áreas prioritarias para la prevención del riesgo de incendio—, los ganaderos podrían beneficiarse de ayudas específicas”, concluye Helena Ballart.

Aunque la planificación ya se ha completado, la ejecución de las quemas aún está pendiente de aprobación. Actualmente se están delimitando las zonas prioritarias y tramitando las autorizaciones con las propiedades afectadas. El programa también está en proceso de evaluación para su incorporación como anexo al Plan de Infraestructuras Estratégicas de Prevención de Incendios Forestales del Espacio Natural Protegido de la Alta Garrotxa, dada su contribución a la ordenación del territorio y a la mejora de la resiliencia del paisaje.

La ejecución del Programa de Quemas también afronta retos importantes, como la necesidad de garantizar una buena comprensión social del uso del fuego, especialmente en un territorio con una percepción variable del riesgo de incendios. Por ello, el proyecto trabaja en la divulgación y la sensibilización sobre los beneficios de esta herramienta, con acciones como la elaboración de materiales divulgativos sobre las quemas prescritas, la creación de un espacio museístico y la organización de jornadas y actividades dirigidas a la ciudadanía.

El proyecto Fuego y Biodiversidad está coordinado por la Fundación Pau Costa y financiado por el Fondo de Patrimonio Natural, con la colaboración del Consorcio de la Alta Garrotxa, la Universidad de Girona, los Bomberos, los Agentes Rurales, la Generalitat de Cataluña y el Centro de la Propiedad Forestal.